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Editorial Decimosexta edición

En este número publicamos el discurso del doctor Luis Eduardo Ramírez Suarez, pronunciado durante su instalación como nuevo rector de la FUSBC, en ceremonia que tuvo lugar el 18 de marzo de 2021. Le sigue el segundo de dos sermones del doctor Christopher M. Hays sobre la duda cristiana. Destacamos del profesor Hays su aporte generoso a esta revista, al tiempo que lamentamos su salida de la FUSBC. También publicamos la conferencia “La herencia en el Antiguo Testamento y su relación con la tierra prometida”, la cual fue parte del seminario “El reposo prometido ayer, hoy y para siempre en la epístola a los Hebreos” que la doctora Dana M. Harris dictó en la FUSBC en abril de 2018. Como profesores de la FUSBC, nos complace publicar el trabajo “Reflexión sobre Eclesiastés” del entonces estudiante, ahora egresado, Nelson Rojas Blandón. El doctor David Baer Potter, profesor de Antiguo Testamento, sometió a la consideración del Comité Editorial el trabajo de Rojas Blandón como una “reflexión asombrosa, muy latinoamericana y colombiana” y “como ejemplo riguroso del tipo de trabajo que pretendemos realizar en la FUSBC”.

 

El discurso del señor rector destaca su formación y vinculación con la FUSBC durante treinta años, así como el legado institucional de la FUSBC durante sus 77 años de existencia, incluyendo la centralidad de la Biblia como revelación especial de Dios, la función de edificar al pueblo de Dios y el carácter interdenominacional. Ramírez Suárez alude a los grandes logros de la FUSBC en materia de calidad académica, relaciones internacionales y fortalecimiento de la visión administrativa. Además, afirma que el nuevo rector “debe dar continuidad y seguir profundizando estos aspectos positivos, velando fielmente por el cumplimiento de los principios y objetivos establecidos para la institución”.

 

El segundo sermón del doctor Christopher M. Hays sobre la duda cristiana, “La fe para dudar: el rol de la duda en la vocación del teólogo”, nos muestra el camino humilde de aceptar la necesidad insoslayable de la transformación de nuestras teologías y de dudar de sí mismo. Este camino humilde incluye una buena dosis de teología apofática que nos permita reconocer constantemente las vulnerabilidades en nuestras formulaciones teológicas. También incluye la responsabilidad de dudar de los demás como aplicación del principio de la Reforma Protestante de que nuestras perspectivas teológicas se tienen que evaluar a la luz de las Escrituras y de la razón. Hays apela a una robusta exégesis bíblica del caso de Jeremías y el caso del profeta de 1 Reyes 13 para sustentar este modus operandi, pero también exhorta a no trasladar esta práctica a nuestras comunidades de fe sin las debidas precauciones. Luego, apelando a la exégesis de Mateo 18:3, el sermón desestima la idea bastante generalizada de que nuestra fe debe ser como la de un niño y que por ello no se debe promover la duda cristiana. Dudar de sí mismo es el otro componente del rol de la duda en la vocación del teólogo que Hays menciona y que ejemplifica con el caso del apóstol Pedro cuando comprendió que Dios “quería subordinar las normas de pureza ritual al bien superior de evangelizar a los gentiles”. Finalmente, Hays concluye con la afirmación de que la fe y la duda no tienen que estar en contradicción, sino que por el contrario, una duda honesta fortalece la fe.

 

La conferencia de la doctora Dana M. Harris, “La herencia en el Antiguo Testamento y su relación con la tierra prometida”, destaca que el registro del corpus veterotestamentario muestra que la herencia nunca estuvo limitada a la tierra. Harris explica la herencia a través de un recorrido de las promesas hechas a Abraham y desarrolladas en el Pentateuco y en Josué, con temas interrelacionados como el pacto, el santuario y la presencia divina, y la adoración a Dios como manifestación del reposo que es su intención para la humanidad. La conferenciante examina el desarrollo de la herencia en el establecimiento de la monarquía en los textos de 1 Samuel hasta 2 Crónicas, con observaciones claves como las relacionadas con la dinastía que Dios se propone establecer a partir de David. Además, explora brevemente el tema de la herencia en los salmos y en los libros proféticos en el Antiguo Testamento, examinando la convergencia (teología de Sion) entre la tierra, Jerusalén, Sion, el templo, y la dinastía davídica. Finalmente, Harris afirma que la inclusión de los gentiles muestra que el remanente fiel trasciende las fronteras nacionales de Israel. También sostiene que la identificación del heredero de las promesas fue trascendiendo límites nacionales y convergiendo en una sola persona, entendida de manera diversa como el retoño o la raíz de Isaí, el Siervo, y el rey ungido de Dios. Harris señala, para terminar, que “el autor de Hebreos apropia y desarrolla la (aún incompleta) promesa del reposo escatológico y la promesa de la restauración de Sion en términos de la ciudad inconmovible de Dios”.

 

La “Reflexión sobre Eclesiastés” del ahora teólogo Nelson Rojas Blandón dialoga con 4 años a bordo de mí mismo de Eduardo Zalamea Borda, El Inmortal, A un poeta sajón y Ya somos el olvido que seremos de Jorge Luis Borges, y Credo poético de Miguel de Unamuno al explicar el libro de Eclesiastés. Rojas Blandón con exquisito desparpajo reconoce que Eclesiastés ha sido “un libro problemático” para sus intérpretes, al ver la vida desde la perspectiva “debajo del sol”; en clara referencia a la descripción de la vida sin parar mientes en lo que pueda o no suceder más allá de la muerte. El autor destaca la perspicacia de Eclesiastés para analizar la experiencia humana en el mundo y como “un grito de la antigüedad que habla en el presente y tiene eco en el futuro”. Sugiere Rojas Blandón que Eclesiastés “conduce al lector a un encuentro consigo mismo; a través del libro nos presentamos desnudos ante la realidad ineludible de toda existencia humana, ¡la insignificancia!” Eclesiastés se erige entonces como un llamado a la humildad y a ver “cada pequeño placer de los breves momentos de la vida como regalos de Dios, acordes a nuestra medida para nuestra felicidad”. Como testimonio personal, Rojas Blandón concluye que su paz “está en vivir bajo la justicia de Dios el tiempo que [l]e es dado”.

 

Con el deseo entusiasmado de aportar a la edificación de la iglesia de Jesucristo,

 

Milton Acosta, PhD.                              Guillermo Mejía, Mg.

Editor general                                         Editor asistente

Por iniciativa del doctor David Baer, profesor de la FUSBC, publicamos una de las últimas reflexiones que como estudiante presentó Nelson Rojas Blandón en el curso de Escritos.

Hace 30 años llegué al Seminario Bíblico de Colombia. Había visto en la iglesia un cartel promocional del Seminario que decía “El mundo llama a los capacitados, Dios capacita a los llamados”, y lanzaba una invitación a asumir el reto de preparase para el sagrado ministerio.

Posdoctorado, British Academy. Doctorado en Nuevo Testamento, Universidad de Oxford. Licenciado en idiomas antiguos, magíster en estudios teológicos y en exégesis bíblica, Wheaton College.

Obtuvo su doctorado en Nuevo Testamento del Trinity Evangelical Divinity School en Illinois, Estados Unidos, donde ahora es profesora, con la disertación “La apropiación del tema de la herencia en el Antiguo Testamento por el autor del libro de Hebreos”.

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