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Año 9 Primer Semestre 2018

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El reposo prometido ayer, hoy y para siempre en la epístola a los Hebreos

La doctora Dana M. Harris, como profesora visitante en la FUSBC, dictó el seminario “El reposo prometido ayer, hoy y para siempre en la epístola a los Hebreos”, entre el 3 y el 6 de abril pasado. Nos complace publicar la transcripción de sus conferencias, comenzando con la primera conferencia de introducción al reposo prometido en Hebreos. Ello explica que estos textos no tengan citas ni resúmenes.

El reposo prometido ayer, hoy y para siempre en la epístola a los Hebreos[1]

Dana M. Harris, Ph.D.

 

Obtuvo su doctorado en Nuevo Testamento del Trinity Evangelical Divinity School en Illinois, Estados Unidos, donde ahora es profesora, con la disertación “La apropiación del tema de la herencia en el Antiguo Testamento por el autor del libro de Hebreos”Sus otros intereses académicos incluyen Apocalipsis, idioma griego, lingüística, hermenéutica, literatura del segundo templo y arqueología.

Parte I. Asuntos introductorios

Introducción: La Epístola a los Hebreos

Una epístola a menudo descuidada. La comprensión de muchos cristianos sobre Hebreos se limita a unos pocos versículos, como el de la palabra viva en 4:12 o la afirmación sobre Jesús siendo el mismo por siempre en 13:8, o quizás solamente a un solo capítulo, el que se conoce comúnmente como “los héroes de la fe” en Hebreos 11. Sin duda, el contenido de Hebreos es difícil, con unas 30 citas directas del Antiguo Testamento y con un contenido que con frecuencia genera la sensación de ser más “judío” que cristiano. Mas aun, con frecuencia Hebreos da por sentado el conocimiento amplio del Antiguo Testamento ¡No hay forma de evitar el hecho de que se necesita conocer el Antiguo Testmento para entender Hebreos!

  Contribuciones únicas. Sin embargo, Hebreos hace contribuciones únicas y extremadamente importantes a nuestra comprensión de Dios y de su obra a través de Jesucristo. Hebreos presenta una alta cristología, con un enfoque sostenido en la exaltación de Cristo. Al mismo tiempo, Hebreos también se enfoca en la humanidad de Jesús y su vida terrenal. Consideraremos ambos aspectos de la vida de Jesús en nuestras presentaciones.

Hebreos es realmente diferente a cualquier otro libro del Nuevo Testamento. El autor presenta numerosas instituciones del Antiguo Testamento, como el sacerdocio levítico, los sacrificios levíticos, el pacto mosaico y el tabernáculo. Además, el autor muestra sistemáticamente cómo Cristo se corresponde con cada una de esas instituciones del Antiguo Testamento y las supera. En otras palabras, hay algo provisional o anticipatorio en esas instituciones del Antiguo Testamento. De manera que Cristo revela la verdadera intención de esas instituciones del Antiguo Testamento y su perfección. Esto a menudo es indicado por el uso de “mejor” [κρείττων – kreíton], que es una palabra clave en Hebreos y es usada alrededor de 14 veces. Por ejemplo, Jesús es “mejor que” los ángeles (Heb 1), mejor que Moisés (Heb 3), mejor que el descanso prometido (Heb 4), mejor que el sacerdocio levítico (Heb 7), mejor que el pacto mosaico (Heb 8) y mejor que los sacrificios levíticos (Heb 9-10).

Autoría

Ahora quiero resaltar algunas cosas sobre la autoría de Hebreos ¡Con frecuencia esta es la primera pregunta que me hacen sobre Hebreos! En los últimos 2000 años, numerosos candidatos han sido sugeridos como el autor de Hebreos.

Pablo

Consideraciones tempranas. Desde bien temprano, hubo gente que creyó que Pablo había escrito la epístola a los Hebreos. Pero desde los inicios de la iglesia, hubo muchos líderes de la iglesia primitiva que dudaron de la autoría paulina. A diferencia de muchas otras partes del Nuevo Testamento, no hay una clara tradición temprana sobre la autoría de Hebreos. Por ejemplo, algunos líderes de la iglesia primitiva, como Papías, describieron cómo cada evangelio estuvo ligado a un apóstol en ciertas maneras. Pero esto no es cierto para Hebreos.

La adscripción en la versión King James fue añadida cerca de 1500 años después de haberse escrito Hebreos. Esta adscripción reza: “La epístola de Pablo, el apóstol, a los Hebreos” (traducción del inglés), pero no es original y fue una adición tardía. Sabemos esto porque esta adscripción no se encuentra en ninguno de los manuscritos más antiguos del Nuevo Testamento. Aun así, es muy probable que el autor de Hebreos hubiese sido parte del círculo de Pablo. Consideremos la referencia a “nuestro hermano Timoteo” en Hebreos 13:23. Dado que sabemos que Timoteo era cercano a Pablo, podemos inferir que el autor de Hebreos era también conocido por Pablo, y a lo mejor también era cercano a él.

Razones convincentes para rechazar la autoría paulina

Perfil del autor. No obstante, hay razones de peso para rechazar la autoría paulina. En primer lugar, consideremos un perfil del autor que podemos construir desde la evidencia interna de Hebreos. El autor se considera a sí mismo como alguien a quien el evangelio le fue confirmado por quienes lo oyeron (2:3-4); en otras palabras, él se presenta a sí mismo como un creyente de la segunda generación de cristianos. Esto es algo que no tendría sentido que Pablo afirmara. Recordemos que en Gálatas 1:2, Pablo asegura que su “evangelio” vino directamente de Jesucristo y no de otro apóstol.

    Diferencias en estilo y en vocabulario. En segundo lugar, hay diferencias significativas tanto en el estilo del griego como en el vocabulario usado en las epístolas paulinas con los de la epístola a los Hebreos. En muchas maneras, el griego en Hebreos es muy superior al griego encontrado en las cartas paulinas. También note que en Hebreos no hay un saludo de introducción, mientras que el saludo de introducción sí se encuentra en cada una de las cartas de Pablo. Adicionalmente, Hebreos usa imágenes distintivas, como el ancla o un barco que está amarrado a un muelle pero que se aleja lentamente. Otra diferencia significativa es que en Hebreos no hay mención de “Cristo Jesús,” con las dos palabras una al lado de la otra, mientras que esta expresión tiene lugar unas 90 veces en las cartas paulinas. Finalmente, Hebreos es un argumento extendido que combina exposición y exhortaciones (y advertencias), mientras que muchas cartas paulinas inician con una exposición indicativa y después cambian a una aplicación imperativa.

    Diferencias en teología. En tercer lugar, y el más importante, hay claras diferencias en teología entre las cartas paulinas y la epístola a los Hebreos. Por ejemplo, Hebreos se enfoca en el significado sacerdotal y cúltico de la muerte de Jesús, mientras que Pablo se enfoca en las implicaciones legales y forenses de la muerte de Jesús. Así, Hebreos presenta la muerte de Jesús como un sacrificio de una vez por todas, mientras que Pablo habla acerca de la expiación sustitutiva vicaria. Hebreos se enfoca en la exaltación en Jesús, mientras que Pablo se enfoca en su resurrección. Es muy importante entender, sin embargo, que estas diferencias son complementarias y no contradictorias. Necesitamos entender lo significativo de la obra de Jesús desde estas dos perspectivas. Pero estas diferencias en los énfasis sugieren fuertemente que tenemos dos autores diferentes presentando su comprensión de la vida de Jesús y trabajan en dos maneras diferentes pero completamente compatibles.

    Una diferencia teológica final concierne la comprensión de la palabra de Dios. Las citas del Antiguo Testamento en las cartas paulinas son generalmente introducidas por expresiones como “Escrito está”. Pablo presenta el Antiguo Testamento como una fuente autoritativa que provee evidencia o apoyo a las afirmaciones que él está haciendo. En Hebreos, por otra parte, el autor nunca usa verbos que estén asociados con el escribir, sino que se enfoca en verbos que tienen que ver con el hablar. Por ejemplo, él (el autor de Hebreos) dice cosas como “como dice el Espíritu Santo” o “en alguna parte dice”. De manera que el autor de Hebreos presenta el Antiguo Testamento como Dios hablando y sugiere que Dios nos sigue hablando hoy en día a través de estas palabras (las del Antiguo Testamento).

    Conclusión. En conclusión, hay razones convincentes para rechazar la autoría paulina de la epístola a los Hebreos. En un minuto, volveremos a lo significativo de esto.

    Otros candidatos. Se han sugerido, además, muchas otras posibilidades como autores de Hebreos. Una sugerencia temprana fue Lucas. De algún modo relacionado con esta posibilidad, está la creencia de Clemente de Alejandría que Lucas tradujo la carta paulina del hebreo al griego. Sin embargo, esto no es probable, porque el griego en la epístola a los Hebreos no se lee como si fuera un griego traducido del hebreo. Eusebio, el historiador de la iglesia, sugiere que Clemente de Roma escribió Hebreos. Otro líder de la iglesia primitiva, Tertuliano, sugiere que Bernabé escribió Hebreos. Cerca de 1000 años después, Martín Lutero sugirió que Apolos escribió Hebreos. En el siglo XX muchos otros nombres se mencionaron como posibles autores de Hebreos, como Priscila, Judas, Felipe el diácono, Silas (Silvano), Timoteo, Epafras, María (la madre de Jesús), Pedro y Esteban. No obstante, el problema con todas estas sugerencias es que no tenemos evidencia de manuscrito alguno ni un consenso claro.

La preferencia mía es Apolos, basándome en lo que sabemos acerca de él en el Nuevo Testamento, como Hechos 18. Era judío y era de Alejandría. Mucho de Hebreos muestra una comprensión profunda del Antiguo Testamento y familiaridad con técnicas interpretativas y retórica alejandrinas. Quienquiera que haya escrito Hebreos fue también bien educado y bien conocido por los destinatarios de la carta. Aun así, no hay una evidencia clara sobre la autoría de Hebreos por parte de Apolos. Entonces quizá sea mejor concluir como lo hizo un líder de la iglesia primitiva, Orígenes (ca. 185-253 d.C): “Quién es el autor de la epístola, solo Dios lo sabe”.

Perfil del autor. Aunque no sabemos quién escribió la epístola a los Hebreos, podemos entender mucho sobre el autor a través de una observación cuidadosa de la misma epístola. Como mencioné, el autor era bien educado y estaba bien familiarizado con la retórica y la lógica alejandrinas. También parece estar familiarizado con la lógica platónica. Claramente era un excelente exégeta de las escrituras judías. Al parecer era un judío helenizado. Esto quiere decir que era un judío que hablaba griego y estaba familiarizado con la cultura grecorromana. Hizo uso de la Septuaginta, es decir, la traducción griega de las escrituras hebreas. Sabemos esto porque las citas del Antiguo Testamento en Hebreos se alinean con la Septuaginta y no con el texto en hebreo. También podemos ver que el autor era un teólogo creativo, un predicador dotado y un pastor devoto que se preocupaba profundamente por su rebaño. Con base en las afirmaciones como en las advertencias que encontramos en Hebreos, es claro que el autor tenía un grado de autoridad dentro de la comunidad a la que se dirige la epístola. También parece claro que estaba familiarizado con la enseñanza paulina. Finalmente, basado en el uso del pronombre personal en Hebreos 11:32, el autor era muy seguramente un hombre y no una mujer.

Diferencias entre anonimato y seudonimia. Para terminar la discusión sobre autoría, quiero comentar la diferencia entre una obra anónima y una seudónima. Seudónimo (o, en este caso, una obra pseudoepígrafa) quiere decir que es falsamente atribuido, ya sea un nombre de un personaje real o inventado. En otras palabras, el nombre del autor mencionado en un documento cualquiera no es el nombre de la persona que en realidad escribió el documento. Hay muchos académicos que creen que 2 Pedro es un seudónimo, como también creen que lo son algunas de las cartas de Pablo (como Efesios, Colosenses, 2 Tesalonicenses, 1 y 2 Timoteo, Tito). Algunas veces estos académicos aseguran que ese tipo de falsificaciones era común y que realmente nadie era engañado, de manera que las tales falsificaciones eran aceptadas. Pero hay evidencias que contradicen esto.

Otros académicos apelan a escrituras judías tempranas, como las de 1 Enoc, 4 Ezra, el Apocalipsis de Abraham o el Apocalipsis de Adán, como evidencia de que los escritos seudónimos eran comunes. Ahora bien, 1 Enoc fue escrito alrededor del año 175 a.C. ¡No sabemos la fecha exacta cuando Enoc vivió, pero es claro que Enoc no pudo haber escrito nada en el año 175 a. C! ¡Lo mismo es cierto obviamente en los casos de Abraham y Adán! De manera que estos escritos, que datan entre el año 200 a.C y 100 d.C aproximadamente, son obviamente seudónimos y no fueron escritos por el autor indicado. La iglesia primitiva reconoció esto.

Entonces tenemos que entender que la iglesia primitiva no aceptó los escritos seudónimos. Por lo tanto, es importante destacar que Hebreos es anónimo y no seudónimo. No hay reivindicación de autoría dentro de la epístola misma. Claramente los destinatarios originales sí sabían quién escribió la carta. Sin embargo, nosotros no sabemos quién fue esa persona.

Audiencia, perfil de la audiencia y destino

    Una congregación especifica, aunque desconocida. Ahora me gustaría hacer algunos comentarios sobre la audiencia. A pesar de la falta de un saludo inicial, el saludo final de Hebreos 13 indica que es dirigida a un grupo específico. Hebreos 2:3 sugiere que la audiencia eran creyentes de segunda generación; en otras palabras, personas que habían escuchado el evangelio a través de aquellos que lo habían oído directamente de Jesús, pero que no escucharon el evangelio directamente de Jesús mismo. Hebreos nos dice que este grupo había soportado dificultades por causa del evangelio (10:32-35).

Creyentes judíos helenizados. Al igual que el autor de Hebreos, los destinatarios de esta epístola tenían un conocimiento amplio del Antiguo Testamento y probablemente estaban familiarizados con la traducción de la Septuaginta. Probablemente también eran judíos helenizados.

Destino. Estrictamente hablando, no sabemos cuál era la ubicación de los destinatarios de la epístola, pero la mejor opción es Roma. Entre 40,000 a 60,000 judíos vivían en Roma en el primer siglo; esta ciudad tenía una población de más de un millón de personas en ese entonces. El cristianismo llegó a Roma después del pentecostés. Hechos 2 nos dice que hubo judíos de otras partes del mundo que se reunieron en Jerusalén. Es probable que aquellos que fueron convertidos en el pentecostés regresaron a Roma y fundaron una iglesia.

Antes del tiempo de Constantino en el tercer siglo, no había edificaciones destinadas para iglesias. De hecho había redes poco estructuradas de iglesias en casas. La mayoría de comentaristas están de acuerdo en que Hebreos fue dirigida a un tipo de iglesia en casa, quizá a un grupo que estaba abandonando al grupo más grande o a una red de iglesias en casa. Esto se puede inferir del problema de no congregarse que se menciona en Hebreos 10:25. La evidencia arqueológica reciente confirma que había muchas iglesias en casas en Roma.

Ocasión y propósito de Hebreos

Observaciones desde el texto. Ahora me gustaría referirme al propósito por el que se escribió Hebreos. La misma epístola se describe a sí misma como “una palabra de exhortación” en Hebreos 13:22. Esto es consistente con los cinco pasajes de advertencia que se encuentran en Hebreos (2:3-4, 3:12-4:11; 6:4-6, 10:26-32, 12:25). Comentaremos estos pasajes en una sesión posterior. Esto también se alinea con las doctrinas teológica y cristológica clave que se presentan en Hebreos como base de estas exhortaciones. Así las cosas, Hebreos presenta una clara comprensión de quién es Cristo y lo que Cristo ha hecho y qué es necesario para enfrentar la persecución que el grupo estaba estaba experimentando.

El propósito más probable es urgir a la perseverancia en la fe. Pero podemos ser un poco más específico que esto. Tal vez la clave del propósito de Hebreos es urgir a la perseverancia y a la fidelidad. Este era un grupo espiritualmente cansado, que ya había experimentado una ola de persecución (10:32-34; 12:4) y probablemente enfrentaba otra.

La forma tradicional de ver a este grupo es que eran seguidores judíos de Jesús que estaban tentados a volver a las creencias y prácticas judías, aunque esto no se menciona explícitamente en la carta. Aun así, hay buenas razones para mantener esta forma tradicional de ver a este grupo. El judaísmo fue aceptado por los romanos como una religión reconocida. Gracias a que era una religión antigua, los romanos tenían cierta tolerancia con el judaísmo. Al principio, los romanos no distinguían entre judaísmo y cristianismo. Los seguidores de Jesús eran considerados judíos. Con el transcurso del tiempo, sin embargo, el cristianismo fue reconocido como una religión distinta, una que era vista como supersticiosa e inaceptable. Para el tiempo de Nerón, era claro que los cristianos eran percibidos como distintos de los judíos. Nerón culpó a los cristianos del incendio de Roma en el año 64 d. C, aunque él mismo fue el culpable del incendio. Algunas veces los cristianos eran denunciados por ser ateos porque no adoraban a los dioses romanos. Algunas personas los acusaban de ser caníbales por el lenguaje de comer la carne de Jesús y de beber su sangre en la Santa Cena. Hebreos, entonces, probablemente refleja esa situación. Los seguidores judíos de Jesús pueden haber sido tentados a abandonar el cristianismo que era visto como subversivo e inaceptable. La tentación pudo haber sido la de volver a la seguridad relativa del judaísmo.

Fecha

Antes del año 70 d. C. Como parte de estos comentarios introductorios, consideremos brevemente la fecha de Hebreos. Quizá la gran pregunta con respecto a este tema es si Hebreos fue escrito antes o después de la destrucción del templo en el año 70 d.C. No hay una mención directa en la carta que el templo había sido destruido. Teniendo en cuenta, sin embargo, las preocupaciones del autor sobre la obsolescencia del templo y su sistema de sacrificios, es difícil creer que el autor no se hubiera referido a la destrucción del templo, ya que habría sido una parte clave de su argumento. De manera que parece probable que la carta haya sido escrita antes del año 70 d.C. Adicionalmente, la referencia a Timoteo en Hebreos 13:23 indica que la carta fue escrita durante la vida de Timoteo. Esto puede sugerir una fecha a finales de los años 50 o a comienzos de los años 60. Aunque no podemos estar completamente seguros, la fecha más probable para la composición de Hebreos se sitúa en el período 64-68 d.C.

Después del año 70. Algunos sugieren que la carta fue escrita después de la destrucción del templo. Afirman que el anhelo por el sistema sacrificial del templo indica que el templo ya había sido destruido y que la gente lamentaba su pérdida. Tomando todo en cuenta, sin embargo, parece más plausible que la carta hubiese sido escrita antes de la destrucción del templo. Ninguna doctrina importante depende de este tema. De todos modos, la carta es citada por Clemente de Roma, probablemente alrededor del año 95 d.C, con lo que sabemos que la carta no pudo haber sido escrita después de esta fecha.

Comentarios finales: una palabra sobre cuestiones introductorias

Al cerrar estos comentarios introductorios, es apropiado preguntarse “¿y para qué sirve todo esto?” En ocasiones, los comentarios introductorios pueden verse como soso o sin importancia. Pero las presuposiciones que tengamos acerca de las respuestas a estos asuntos afectan la interpretación y la aplicación de Hebreos. Por ejemplo, si pensamos que Pablo escribió la carta a los Hebreos, entonces filtraremos todo en Hebreos a través del lente de Pablo. De manera que perderíamos la contribución distintiva de Hebreos. Además, conocer los antecedentes de Hebreos nos permite construir puentes desde el contexto original de Hebreos a nuestros contextos hoy. Finalmente, el reconocimiento de lo que no sabemos casi siempre nos lleva a una interpretación más sobria y cuidadosa del texto bíblico.

Parte Dos: la clave para la comprensión de Hebreos

El prólogo a Hebreos: Heb 1:1-4

Los primeros versículos de Hebreos son esenciales para entender toda la epístola. Casi siempre se consideran los primeros cuatro versículos de Hebreos 1 como el prólogo. Técnicamente, son un exordio, el cual cumple una función preparatoria en retórica. El exordio establece las expectativas para la audiencia y los prepara para el mensaje que se dará. Podemos imaginar estos versículos como una tabla de contenido.

Estos versículos anticipan los temas clave de la epístola, tales como el hablar de Dios en Hebreos 3-4, la obra terminada de purificación por parte del Hijo en Hebreos 7-10 y el estado de exaltación del Hijo en Hebreos 12-13. Se presentan siete declaraciones acerca del Hijo en este prólogo: él es 1) el heredero de todas las cosas; 2) el agente de la creación, a través de quien el universo fue hecho; 3) la radiante gloria de Dios; 4) la imagen de la esencia de Dios; 5) quien sostiene todas las cosas por su palabra; 6) la fuente de expiación, quien hizo la purificación por los pecados; y 7) quien está sentado a la diestra de Dios. Solo él abarca la creación y la redención de todas las cosas.

La clave hermenéutica de Hebreos: Heb 1:1-2a

Dentro de este prólogo, los versículos 1:1-2a son de importancia particular. Constituyen la clave hermenéutica o interpretativa para entender todo Hebreos. Este versículo y medio revelan tanto continuidad como discontinuidad en la revelación de Dios. Está la continuidad del hablar de Dios—en efecto, el hecho que Dios ha hablado es la base de todo el argumento de Hebreos. Como se notó previamente, un enfoque único en Hebreos está en lo que Dios dice versus lo que está escrito en las Escrituras.

Pero hay discontinuidad en cuanto al tiempo, la manera y el contenido del hablar de Dios. En el pasado, Dios habló en muchas ocasiones y de varias maneras o formas, tales como oráculos, salmos, sueños, visiones, acciones y teofanías. Ninguno de estos eventos eran completos por sí mismos, sino que fueron fragmentarios o revelaciones parciales de los planes y propósitos de Dios. De manera que ninguna parte del Antiguo Testamento en sí misma fue una palabra conclusiva de Dios. Pero ahora, el Hijo es la revelación plena y final que revela completamente los planes y propósitos de Dios. Así las cosas, la clave hermenéutica para descubrir Hebreos es el reconocimiento de la naturaleza parcial y anticipatoria del hablar de Dios en el pasado y el reconocimiento de la naturaleza plena y final del hablar de Dios a través del Hijo, ahora. El orden antiguo se asocia con multiplicidad y repetición; el orden nuevo se asocia con el Hijo singular y único.

Como se notó previamente, Cristo corresponde a las instituciones del Antiguo Testamento, tales como el sistema sacerdotal y sacrificial, pero él los supera porque él representa la completitud o perfección de las instituciones de Dios para esas instituciones. Un tema correspondiente es que hay una mayor responsabilidad asociada con la revelación final del Hijo, como veremos en los pasajes de advertencia.

Finalmente, esta clave hermenéutica señala el enfoque escatológico de Hebreos. El Hijo ha aparecido en los “últimos días”. Aunque esta expresión se relaciona a menudo con especulaciones que infunden miedo sobre el fin del mundo, en el Nuevo Testamento se entiende como el tiempo entre la exaltación de Jesús y su segunda venida, como el tiempo entre su primer y su segundo advenimiento. Así, el autor de Hebreos ve este tiempo actual antes del regreso de Jesús como la culminación de la era presente, después de lo cual tendrá lugar la era venidera. Comentaremos esto más de lleno en una sesión posterior.

Un comentario breve sobre tipología

La tipología puede comprenderse como una manera de entender la relación entre el Antiguo y el Nuevo Testamentos. Una definición muy básica de tipología es la siguiente: un tipo es un evento pasado, persona o institución que manifiesta en cierta manera los propósitos y planes de Dios y que, a su vez y en cierta medida, corresponde a un evento, persona o institución subsecuente que revela más plenamente los propósitos y planes de Dios, especialmente en la persona de Jesucrito/Reino de Dios. Dos presuposiciones clave apalancan esta definición: la primera, que hay una unidad fundamental en la Biblia; la segunda, que la Biblia es históricamente fiable. Además, muchos desarrollos importantes de ciertas tipologías ya se anticipan, y en algunos casos son desarrolladas de manera significativa, dentro del Antigugo Testamento mismo.

El término “trayectoria tipológica” es mi intento por describir cómo el autor de Hebreos se apropia y desarrolla algunas tipologías ya establecidas dentro del Antiguo Testamento para mostrar su culminación escatológica en Cristo. Específicamente, una trayectoria tipológica describe el patrón en Hebreos donde el autor de Hebreos usa un salmo que provee una reflexión teológica (posterior) sobre un evento (anterior) registrado en los libros históricos. En nuestra próxima sesión, veremos un ejemplo de la trayectoria tipológica: el uso del salmo 95 para explorar el fracaso de la generación del desierto para entrar a la tierra, que refleja, hacia atrás, los eventos de Éxodo 17 y Números 14 y 20. Mañana, veremos el uso del salmo 8 para reflexionar sobre las intenciones originales de Dios para la humanidad, que refleja, hacia atrás, a Génesis 1-2. Es mi convicción que el autor intencionalmente escogió estas reflexiones teológicas posteriores sobre eventos históricos anteriores con el fin de poder establecer una conexión tipológica desde dentro del Antiguo Testamento que apuntaba más allá de sí misma hacia su cumplimiento pleno en Cristo. En otras palabras, el autor comenzó apropiándose de una reflexión teológica posterior de los salmos (punto B), que apunta hacia atrás a un evento histórico anterior (punto A), y que a su vez apunta hacia adelante más allá de sí mismo (y más allá del punto B) a algún aspecto del cumplimiento pleno en Cristo (punto C)—de ahí su identificación como “trayectoria tipológica”. Cuando volvamos, veremos el uso del salmo 95 en Hebreos 3-4 para entender más acerca del reposo prometido.

 


[1] En calidad de profesora extranjera invitada, la doctora Dana M. Harris presentó el seminario “El reposo prometido ayer, hoy y para siempre en la epístola a los Hebreos” en la FUSBC, del 3 al 6 de abril de 2018. Ventana Teológica publica la transcripción de sus conferencias, comenzando en este número con la primera conferencia de introducción al reposo prometido en Hebreos. Ello explica que estos textos no tengan citas ni resumen.

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