La importancia de la cuestión:
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“Cualquier error acerca de la creación da lugar a errar en cuanto a Dios”. (Tomas de Aquino, Suma Contra Gentiles II.3). Esto es así porque la pregunta acerca de la acción de Dios en el mundo ineludiblemente toca la cuestión de la misma identidad de Dios.
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Porque el latinoamericano tradicionalmente ha estado muy ligado a la tierra. Una verdadera teología latinoamericana, en un momento u otro, va a encontrarse con esa cuestión en su reflexión.
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Las culturas apegadas a la tierra tienden a ser más “holisticas”, haciendo una distinción menos radical entre sujeto-objeto, y a la larga, entre sujeto y sujeto. La teología de la creación provee el marco para ese tipo de reflexión, y contrarresta las nociones que niegan o devalúan la experiencia, el cuerpo, la materia, el mundo, la cultura, el juego, la mente, el conocimiento.
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La teología de la creación hace contextual a la teología.
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Por la tensión entre apego y valoración a la tierra y desprecio a lo material en ciertas escuelas gnósticas de pensamiento. La teología de la creación provee bases para una visión cristiana de la realidad.
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Por nuestra responsabilidad con la tierra y la creación, frente a realidades actuales como el desarraigo, la migración, el consumo indiscriminado de los recursos naturales, los cambios climáticos, etc.
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Por la necesidad de una espiritualidad integral.
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Por la necesidad de una teología que de cuenta de toda la tradición bíblica y cristiana según la cual Dios es redentor de todo lo creado.
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Porque la teología de la creación nos obliga a pensar en el propósito de Dios para toda la creación.
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Porque la teología de la creación nos desafía comenzar nuestra teología con la creación y el propósito de Dios para la misma, en lugar de hacerlo en y con el pecado y el mal del mundo.
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Porque la teología de la creación provee las bases para un adecuado entendimiento de la relación creador-creatura y creatura-creatura.
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Porque la teología de la creación nos ayuda a entender la relación iglesia-mundo, iglesia-cultura, y nos provee bases para valorar y juzgar cristianamente nuestras sociedades y nuestras culturas.
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Porque la teología de la creación nos provee una forma distintivamente cristiana de exploración de la relación de Dios con el mundo.
Tesis e implicaciones sobre la teología de la creación:
Tesis 1: La creación es un acto de la libre y soberana voluntad de Dios
Explicación:
La creación viene a la existencia no por alguna necesidad en Dios. La creación es producto de la libre voluntad de Dios. Dios no tiene ninguna obligación intrínseca que lo haya obligado a crear.
Implicaciones:
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Si la creación es un acto de la libre voluntad de Dios concluimos que Dios es libre. Tenemos base para afirmar su trascendencia.
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Si la creación es un acto de la libre voluntad de Dios concluimos que la creación es contingente.
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Si la creación corresponde a la voluntad de Dios deducimos que Dios crea el mundo con propósito. La creación fue hecha con propósito y dirección. Es un proyecto, no termina con el acto inicial de creación.
Tesis 2: La creación es una expresión del abundante amor de Dios
Explicación:
Si bien Dios no estaba obligado a crear, crea de si mismo, movido por el amor que fluye al y desde el interior de la trina deidad. Dios crea el mundo como expresión de su amor.
“La base de la creación es el amor trinitario de Dios. Puesto que el ser trinitario de Dios es la comunión constituida en la libertad de las relaciones de las tres personas trinitarias, la creación puede ser un acto libre no (simplemente) un ejercicio arbitrario de la voluntad de Dios sino una expresión del ser de Dios como amor”. (C. Schwobel, 1992)
Implicaciones:
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Puesto que la creación es obra divina y una expresión del amor de Dios, podemos afirmar que la creación es valiosa. Si bien la creación es limitada y contingente, por cuanto la creación no es Dios, es la obra de arte de Dios en la que él se goza. Esta tiene valor propio pues fue hecha por Dios. Es buena por lo que ella es en si misma (Cp. Gen. 1:4; 10b; 12b; 18b; 21b; 24b; 31b).
“La bondad de la creación radica no en su valor instrumental (utilidad para el ser humano) sino en el hecho de ser creación de Dios y en el hecho de que Dios le está invirtiendo atención hasta su perfeccionamiento y culminación por el Espíritu de Dios, por medio de Jesucristo”.
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La naturaleza y bondad de la creación de Dios dignifica al ser humano. Somos valiosos por ser creación de Dios. Los verdaderos criterios de valor, belleza y dignidad son los que vienen del Creador, no de las empresas comerciales al servicio de intereses egoístas.
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La naturaleza y bondad de la creación de Dios ponen límites al uso de la creación. No la podemos usar indiscriminadamente, no tenemos derecho a destruirla, peor aun, para el beneficio de unos pocos solamente.
El propósito de Dios para la creación debe ser nuestro mapa/guía. Eso es lo que llena y plenifica a las creaturas. Pero, por supuesto, eso también nos impone responsabilidad.
Tesis 3: Dios creó el mundo “de la nada”
Explicación:
Dios no dependió de ningún material pre-existente para crear el mundo. Dios no dependió de nada fuera de él para crear. Así que, todo lo que existe tiene su origen y se debe a Dios.
“La tesis de que la creación divina es creatio ex nihilo, se desarrolló en los primeros siglos del cristianismo como un resumen de los elementos centrales del testimonio bíblico sobre la creación, en respuesta y reacción a nociones religiosas y filosóficas de la época”.
Implicaciones:
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A diferencia de Dios, quien es infinito y eterno, el universo tuvo un principio
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Esta doctrina excluye toda idea de emanación que despersonaliza la relación creador-creatura.
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Creador y creatura son dos realidades distintas. Por esa razón, a Dios no se lo identifica en la Biblia con ninguna de las fuerzas de la naturaleza (el uso de lenguaje figurado para describir a Dios no es identificación). Tampoco se diviniza a la naturaleza. Nunca se confunde a Dios con la naturaleza.
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Esta doctrina fue especialmente importante en Nicea, donde se discutió acerca de la identidad de Jesucristo. El “origen” del Hijo es radicalmente distinto al “origen” del universo. El Hijo es eternamente engendrado (originado) del Padre. El universo no siempre existió; en su lugar, la Biblia afirma que la creación es un acto de la Palabra de Dios.
Decir que Dios creó de la nada testifica del poder de Dios para hacer “nuevas todas las cosas,” hacer cosas nuevas (Cp. Heb. 11:1-3; Rom. 4:17). De sí mismo Dios crea, hace lo imposible, da vida, crea posibilidades. Dios es la fuente del ser, de la vida y por tanto, de nuestra esperanza.
Tesis 4: Dios nos creo con la capacidad de y estableció las condiciones para que nos pudiéramos relacionar con él
Explicación:
A pesar de que la creación es una realidad radicalmente distinta al creador, Dios la hizo de manera que hubiera relación entre Creador y creatura. Por un lado, la creación (más específicamente el ser humano) fue hecha con la capacidad de interactuar y relacionarse con su creador. Por otro lado, siendo distinto a la creación (trascendencia), Dios se acerca a, e interactúa con la creación (inmanencia). Incluso, Dios se “arriesga” a crear al ser humano con libertad, a fin de que la posible relación sea autentica. Dios le da espacio, y es desde su libertad que el ser humano puede relacionarse o no con su creador.
La máxima expresión de dicho acercamiento, y la condición de posibilidad del mismo es la encarnación del Hijo, por la acción del Espíritu, en la que Dios mismo se hace parte de la creación
Tesis 5: La creación es obra trinitaria
Explicación:
La creación es el resultado del trabajo conjunto del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. En la obra de la creación, el Padre crea por medio del Hijo y el Espíritu (las dos manos de Dios). La creación es hecha por medio (a través) del Hijo (Col. 1:16-17). La creación fue “estructurada” por el mismo que luego se encarnaría, y como tal sería parte del orden creado (Jn. 1:1-3, 14). Es por esa razón que el Hijo es el medio a través del cual Dios mantiene relación con lo creado.
El Espíritu Santo es el poder de Dios para hacer todas las cosas. Es el poder de Dios en acción. La tarea del Espíritu en la creación es dar vida y ejecutar la voluntad de Dios y la obra del Hijo en el mundo (Gen. 1:2). La tarea del Espíritu es conducir lo creado por el Padre, por medio del Hijo, a su perfección.
La teología de la Trinidad y la teología de la creación:
Puesto que la creación fue hecha “por medio de Cristo”, se puede decir con Ireneo y Atanasio que la cristología es pieza clave de la doctrina de la creación. De hecho, la cristología permitió la articulación de la doctrina de la creación, particularmente creación de la nada. La cristología hizo posible concebir la relación de Dios con el mundo, en la que los dos se relacionan en forma contingente y no necesaria (Si se hubiera mantenido esta noción, el deísmo y el panteísmo nunca hubieran sido considerados como se lo hizo en determinados momentos de la historia del pensamiento).
Implicaciones:
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La obra de la Trinidad en la creación no puede dividirse. Si el Padre actúa en la creación, también actúa en la redención. Si el Hijo actúa en la redención, también actúa en la creación. Si el Espíritu actúa en la santificación, también actúa en la creación.
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El Dios que da vida en la creación es el Dios que da vida en la redención. El Espíritu que da vida al individuo es el Espíritu que vivifica todas las cosas. La obra redentora del Hijo alcanza a toda la creación.
Tesis 6: El clímax de la creación es el día de descanso
Explicación:
El momento culminante de la creación no es la creación de Adán y Eva, sino el día de descanso (sabbath) en el que la creación glorifica a su creador, y Dios se deleita en su obra.
Implicaciones:
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En el primer día de descanso (sabbath) Dios mira la bondad, belleza y grandeza de su obra, y se deleita en ella. Pero ese día de descanso es también un signo y un anticipo de la culminación de la creación (Jubileo). Los años de jubileo cumplen una función similar. Son signo del Jubileo final (justicia, paz, bienestar para todos en la presencia de Dios), pero a su vez son símbolos para los días de descanso de cada semana y en general para el diario vivir del pueblo de Dios.
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Bien podemos decir, entonces, que la voluntad de Dios para su creación es la experiencia del jubileo en todas las áreas de la vida, experiencia que sin embargo aguarda su culminación.
Tesis 7: La creación y la redención se relacionan íntimamente
Explicación:
Puesto que el Hijo y el Espíritu Santo actúan junto al Padre en la creación, y puesto que la creación es un proyecto que aguarda plenificación, debemos entender que creación y redención son actos complementarios, relacionados íntimamente. En el Antiguo Testamento se destaca que la noción de un nuevo futuro es coloreada por el tema de la creación. Esa visión incluye no solo a Israel sino a todo lo creado. En el Nuevo Testamento se acentúa el hecho de que el mismo Hijo que es el creador es quien restaura y redime esa creación para llevarla a ser lo que fue el plan de Dios para ella. Así que, sin confundirlas, debemos esforzarnos por apreciar la relación de estas dos obras de Dios.
Pero el tema de la redención nos coloca también frente al problema del mal. El mal es aquello que impide o molesta que la creación llegue a ser o a cumplir el propósito de Dios. El mal es aquello que corrompe o quiere corromper el plan de Dios y la creación misma. En el centro del mal está la cuestión del pecado de la raza humana. El mal, entonces, no es algo que tiene relación con o se origina en la materia (o en Dios), pues Dios creó el mundo material. El mal es algo extraño a la creación y debe ser destruido.
La encarnación, muerte y resurrección del Hijo, por el poder del Espíritu de Dios, es el medio por el cual la creación es redimida de su esclavitud al mal. A su vez, la redención total de la creación será completada sólo al final de la historia. Mientras tanto, anticipaciones de la perfección final de la creación (prefiguradas en la resurrección de Jesucristo) son logradas hoy, allí donde Jesucristo, por la acción del Espíritu es reconocido como Señor.
Implicaciones:
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La redención tiene un alcance y consecuencias cósmicas. Se cuestiona, pues, una concepción antropológicamente reducida de la redención que relativiza la importancia del orden creado. Se cuestiona, entonces aquellas visiones de la espiritualidad y la misión de la iglesia que tienden a reducir el significado y la realidad de la vida cristiana y de la iglesia en el mundo.
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La redención del ser humano es integral, alcanza a la persona en la integralidad de sus relaciones. Se cuestiona, pues, una concepción semi-gnóstica de la vida humana que encuentra difícil relacionar alma y cuerpo y mantener la importancia del último, y más seguro, de los dos.
Tesis 8: El ser humano ocupa un lugar distintivo en la creación de Dios
Explicación:
Ninguna teología de la creación estaría completa si no se pusiera atención al lugar del ser humano en dicho proyecto puesto que el ser humano ocupa un lugar distintivo dentro de la creación. Si bien es cierto que el ser humano es hecho del polvo (solidaridad con el resto de la creación), también es cierto que es hecho a la imagen de Dios (Gen. 1:26-27).
La cuestión de la imagen de Dios en el ser humano se ha explicado de diversas maneras: 1) la capacidad racional y espiritual del ser humano; 2) el mandato y la capacidad de administrar la creación; 3) el hecho de ser varón y mujer; 4) la dignidad del ser humano. Sin embargo, aun cuando estos conceptos tienen elementos de verdad, no podemos entender la imagen de Dios en el ser humano aparte de Jesucristo, la imagen de Dios (Col. 1). Jesucristo es el prototipo del ser humano. El es quien nos hizo y hacia quien nos dirigimos. Como imagen de Dios, Jesucristo es el “original” y nosotros esperamos ser formados/perfeccionados y corregidos de acuerdo a ese original (Rom. 8:29).
Implicaciones:
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Por haber sido creado a la imagen de Dios, el ser humano es una entidad cualitativamente distinta frente al resto del orden creado.
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El respeto a la vida y a la dignidad humana tiene su explicación en el mismo origen del ser humano, creado por Dios a su imagen.
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Debemos asegurar y promover la dignidad de todo ser humano. Nuestras iglesias deben ser centros de promoción de la dignidad humana, sin pretender que “ya reinamos con él”. La promoción de la dignidad humana nos debe llevar a la solidaridad y al compromiso con los más necesitados, debe llevarnos a un servicio empático a los más humildes, no a pretender que porque estamos en Cristo ya tenemos la vara mágica que nos resuelve todos los problemas de la vida.
Todo ser humano, por ser creación de Dios, merece un profundo respeto. No tenemos licencia para abusar o desvalorar a quien es distinto a nosotros.
Tesis 9: La creación (y el propósito de Dios para la misma), no la caída, debe ser el punto de arranque para la reflexión teológica.
Conclusión:
La teología de la creación es una “teología crítica”, pues separa a Dios de la creación y del orden existente. Critica el actual estado de cosas no identificando a Dios con lo dado. Pero la teología de la creación también es una “teología de esperanza” pues testifica de Dios quien no solo hace el mundo, sino que también se hace parte de la creación (en la encarnación) para dar lugar a una nueva creación.
La teología de la creación es teología del ser humano. Valora sus potencialidades, aunque reconoce también sus limitaciones. La teología de la creación ineludiblemente nos lleva a pensar en la teología de la salvación, de la revelación, de la providencia, en la doctrina de la trinidad, en la escatología, en la teología del mundo, en la antropología, en la ecología, en la ética y en la misión de la iglesia. He allí su importancia para la iglesia. |
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